V Domingo de Cuaresma
Entender y vivir los sentimientos de Dios en Jesús. Sabemos que con Jesús siempre podemos volver a Dios, y quiere que quede clara la actitud de los corazones, y con su silencio trata de no discutir sobre lo que no hay discusión.
Con pocas palabras, llega al corazón. Y dice claramente, pues sigue haciendo el gesto de escribir en el suelo, que Dios es quien juzga. Esta es la sabiduría de Jesús que los hace mirarse a sí mismos, y ponerse en presencia del tribunal de su corazón y de su conciencia. San Agustín dice que solo dos se quedan allí: la miserable y la misericordia. La mujer pecadora y quien nos presenta ante la misericordia de Dios.